Dra. María Laura Grubicy
Casi todos hemos tenido un dolor de cabeza en algún momento. Pero cada vez más, en mi práctica diaria, veo gente a la que el dolor de cabeza se le transformó en frecuente, debilitante y que le cuesta parte de su vida diaria.
Casi todos hemos tenido un dolor de cabeza en algún momento. Pero cada vez más, en mi práctica diaria, veo gente a la que el dolor de cabeza se le transformó en frecuente, debilitante y que le cuesta parte de su vida diaria.
Las migrañas generalmente se
localizan en un lado de la cabeza, son pulsátiles u opresivas, y frecuentemente
se acompañan de hipersensibilidad a la luz o al sonido, náuseas o vómitos.
También suelen ser precedidas por un síntoma particular llamado aura, o algún
trastorno temporal de la visión.
Las cefaleas tensionales
habitualmente se localizan en los dos lados de la cabeza y no se acompañan en
general del resto de los síntomas asociados a las migrañas.
Si tienes frecuentemente cefaleas
de cualquiera de estos tipos, seguramente has probado combatirlas con todo el
arsenal de antiinflamatorios y analgésicos más comunes (ibuprofeno, aspirina,
paracetamol, etc). Y tal vez algún médico te haya prescrito medicaciones más
específicas como sumatriptan u otros triptanos, que actúan contrayendo los
vasos de sangre inflamados en el cerebro. O quizás hasta intentaste con masajes
y acupuntura, que ayudan mucho a manejar mejor los síntomas.
Pero nadie parece hacerse la más
importante de las preguntas. ¿Qué causa los dolores de cabeza? ¿Cuáles son sus
disparadores? Y ¿Cómo podemos detenerlas o al menos disminuirlas?
Hay varias causas subyacentes en
los dolores de cabeza y soluciones para mejorarlas.
1- Sensibilidades alimenticias
Para algunos pacientes eliminar
alimentos inflamatorios es suficiente. Los irritantes más relacionados son
azúcar, cafeína, edulcorantes artificiales, alimentos procesados que contienen
colorantes y conservantes artificiales, lácteos y gluten.
Otros pacientes tienen además
algún grado de intolerancia alimenticia, que les causan las jaquecas. Los
grandes culpables suelen ser los lácteos y el gluten. Pero puede haber casos en
los que los huevos, el maíz o algunas verduras solanáceas (pimientos, berenjenas,
tomates y patatas blancas) provoquen
crisis de dolor.
Lo más recomendable es hacer una
dieta libre de este tipo de alimentos, con la guía del médico, por lo menos
durante 21 días y ver si los síntomas mejoran. En caso de que con el médico
logren encontrar el causante, se debe realizar el tratamiento adecuado.
2- Stress
El estrés psicológico y emocional
son el principal motor para las cefaleas. Se debe trabajar en encontrar las
causas del estrés y aprender a manejarlo. Algunas técnicas sencillas de
meditación pueden ayudar mucho, al igual que una psicoterapia o coaching. Y es fundamental
la realización de algún ejercicio con frecuencia.
3-
Tensión
muscular
Estar muchas horas sentado en un
escritorio, frente a la pantalla de un ordenador, hablando por teléfono o
realizando algún movimiento repetitivo, puede ser causa de cefaleas tensionales.
Si este es tu caso, debes
levantarte de tu escritorio cada 1 hora y caminar por 5 minutos por tu oficina
o, mejor aún, fuera de ella. Esto no sólo va a estimular tu metabolismo, le va
a dar a tus músculos la posibilidad de relajarse y reajustarse.
También puedes tomar clases de
yoga. Caminar, correr, pedalear o levantar pesas, implican movimientos lineares
repetitivos que incrementan la tensión muscular. El yoga alarga, extiende y
contorsiona el cuerpo de manera no lineal, ayudando a aliviar la tensión. Además
aumenta la propiocepción, que es la capacidad de sentir la posición de las distintas
partes del cuerpo en el espacio.
4- Disbalances
hormonales
Tus glándulas suprarrenales,
tiroides, ovarios o testículos secretan hormonas que son responsables de la regulación minuto a minuto de cada sistema y cada proceso en tu cuerpo. Si
alguna de ellas falla, puedes experimentar cefaleas.
Es importante hacer un chequeo
completo de tus hormonas para ver si ese disbalance puede ser la causa de las
jaquecas.

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