viernes, 11 de abril de 2014

Dolores de cabeza. ¿Qué podemos hacer?

Dra. María Laura Grubicy

Casi todos hemos tenido un dolor de cabeza en algún momento. Pero cada vez más, en mi práctica diaria, veo gente a la que el dolor de cabeza se le transformó en frecuente, debilitante y que le cuesta parte de su vida diaria.

Estos dolores se pueden agrupar en dos grandes grupos: migrañas y cefaleas tensionales.

Las migrañas generalmente se localizan en un lado de la cabeza, son pulsátiles u opresivas, y frecuentemente se acompañan de hipersensibilidad a la luz o al sonido, náuseas o vómitos. También suelen ser precedidas por un síntoma particular llamado aura, o algún trastorno temporal de la visión.

Las cefaleas tensionales habitualmente se localizan en los dos lados de la cabeza y no se acompañan en general del resto de los síntomas asociados a las migrañas.

Si tienes frecuentemente cefaleas de cualquiera de estos tipos, seguramente has probado combatirlas con todo el arsenal de antiinflamatorios y analgésicos más comunes (ibuprofeno, aspirina, paracetamol, etc). Y tal vez algún médico te haya prescrito medicaciones más específicas como sumatriptan u otros triptanos, que actúan contrayendo los vasos de sangre inflamados en el cerebro. O quizás hasta intentaste con masajes y acupuntura, que ayudan mucho a manejar mejor los síntomas.


Pero nadie parece hacerse la más importante de las preguntas. ¿Qué causa los dolores de cabeza? ¿Cuáles son sus disparadores? Y ¿Cómo podemos detenerlas o al menos disminuirlas?

Hay varias causas subyacentes en los dolores de cabeza y soluciones para mejorarlas.

1-      Sensibilidades alimenticias

Para algunos pacientes eliminar alimentos inflamatorios es suficiente. Los irritantes más relacionados son azúcar, cafeína, edulcorantes artificiales, alimentos procesados que contienen colorantes y conservantes artificiales, lácteos y gluten.

Otros pacientes tienen además algún grado de intolerancia alimenticia, que les causan las jaquecas. Los grandes culpables suelen ser los lácteos y el gluten. Pero puede haber casos en los que los huevos, el maíz o algunas verduras solanáceas (pimientos, berenjenas, tomates y patatas blancas)  provoquen crisis de dolor.

Lo más recomendable es hacer una dieta libre de este tipo de alimentos, con la guía del médico, por lo menos durante 21 días y ver si los síntomas mejoran. En caso de que con el médico logren encontrar el causante, se debe realizar el tratamiento adecuado.

2-      Stress

El estrés psicológico y emocional son el principal motor para las cefaleas. Se debe trabajar en encontrar las causas del estrés y aprender a manejarlo. Algunas técnicas sencillas de meditación pueden ayudar mucho, al igual que una psicoterapia o coaching. Y es fundamental la realización de algún ejercicio con frecuencia.

3-      Tensión muscular

Estar muchas horas sentado en un escritorio, frente a la pantalla de un ordenador, hablando por teléfono o realizando algún movimiento repetitivo, puede ser causa de cefaleas tensionales.

Si este es tu caso, debes levantarte de tu escritorio cada 1 hora y caminar por 5 minutos por tu oficina o, mejor aún, fuera de ella. Esto no sólo va a estimular tu metabolismo, le va a dar a tus músculos la posibilidad de relajarse y reajustarse.

También puedes tomar clases de yoga. Caminar, correr, pedalear o levantar pesas, implican movimientos lineares repetitivos que incrementan la tensión muscular. El yoga alarga, extiende y contorsiona el cuerpo de manera no lineal, ayudando a aliviar la tensión. Además aumenta la propiocepción, que es la capacidad de sentir la posición de las distintas partes del cuerpo en el espacio.


4-      Disbalances hormonales

Tus glándulas suprarrenales, tiroides, ovarios o testículos secretan hormonas que son responsables de la regulación minuto a minuto de cada sistema y cada proceso en tu cuerpo. Si alguna de ellas falla, puedes experimentar cefaleas.

Es importante hacer un chequeo completo de tus hormonas para ver si ese disbalance puede ser la causa de las jaquecas.



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